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VETERINARIA - SALUD
Lesiones en caballos de Doma Clásica
Con esta disciplina tocamos una de las principales dolencias que sufren los caballos de la alta competición. La Doma requiere una alta dosis de entrenamiento y ello conlleva a que los animales se duelan nuevamente en el punto más débil, los cascos

Los caballos de deporte, especialmente aquellos dedicados a la alta competición, están sometidos a un manejo y a un entrenamiento muy diferentes al del resto de sus compañeros equinos, y se ven sometidos con frecuencia a unas temporadas competitivas excesivamente duras y prolongadas en el tiempo. Teniendo en cuenta que tienen unas exigencias funcionales y un desgaste mucho mayores que los caballos de recreo, hay que dedicar buena parte de nuestro tiempo en hacer cómoda su estancia para poder sobrellevar con éxito su vida deportiva.

Una vez más, las dolencias más comunes que amenazan la salud de los caballos de la alta competición de Doma Clásica están relacionadas con su aparato locomotor, lo que acarrea la aparición de cojeras. Entendemos por cojera o claudicación la manifestación de cualquier alteración estructural o funcional de uno o más miembros o del dorso observable durante la locomoción o la estación. Pueden estar causadas por traumatismos, anomalías congénitas o adquiridas, infecciones, alteraciones metabólicas, circulatorias o nerviosas y cualquier combinación de las anteriores.

Es muy importante señalar la importancia de la prevención, que puede determinar la aparición o no de un problema, o que dicha aparición se produzca antes o después en el tiempo, o en mayor o menor grado. Por lo tanto, es obvio que el régimen de manejo, la alimentación y el plan de entrenamiento (unido al tipo de suelo en que se trabaja al animal) serán claves; aunque, estos factores suelen estar bastante controlados en los caballos de élite, pues, normalmente, cuentan con el asesoramiento de personal muy cualificado.

Una vez más, hay que volver a hablar de la conformación del caballo, así como del herraje que utilice, que será también determinante en la aparición de enfermedades o en la gravedad de las mismas. Hay que señalar en este sentido que con toda seguridad no veremos en la pista de competición caballos de Doma Clásica con conformaciones y aplomados pésimos, pues sufren una especie de “selección natural”, y, digamos que no llegan a alcanzar esos niveles. Lo normal es que se lesionen por el camino o puede que no sean demasiado brillantes.
Dicho esto, vamos a iniciar un repaso de las lesiones que con más frecuencia sufren los caballos dedicados a la alta competición de Doma Clásica. En líneas generales, la incidencia de cojeras es mayor en las extremidades anteriores (alrededor de un 70 por ciento) pues son las que soportan el 60-65 por ciento del peso corporal, mientras que las posteriores son las encargadas de la propulsión. En las extremidades anteriores, la mayoría de las lesiones se producen del carpo o “rodilla” hacia abajo, mientras que, en las posteriores, el grueso de las lesiones se localizan en el corvejón y en la babilla (verdadera rodilla).

Los caballos de Doma Clásica precisan de muchas horas de entrenamiento constante para lograr la armonía y perfección en sus movimientos que estamos acostumbrados a ver en las pruebas de alto nivel, por lo que, al contrario de lo que pueda parecer dada la facilidad con que ejecutan los ejercicios, son candidatos a sufrir importantes lesiones. Algunas de estas lesiones son sufridas igualmente por sus compañeros de Salto; no hay que olvidar que muchas veces se utiliza el mismo tipo de caballo para ambas disciplinas (normalmente caballos de origen centroeuropeo, muy masivos y con cascos relativamente pequeños), por lo que, por su conformación, están predispuestos a compartir algunas lesiones. A continuación, se expondrán las lesiones propiciadas o favorecidas únicamente por el empleo que se hace de estos caballos.

Desmitis del ligamento suspensor
Hay que resaltar que los caballos de Doma, al realizar ejercicios al trote durante largos períodos de tiempo, están predispuestos a padecer desmitis del suspensor, especialmente aquellos que trabajan en pistas de arena blanda y profunda. Puede producirse tanto en las extremidades anteriores como en las posteriores, teniendo peor pronóstico en estas últimas, ya que están asociadas con una conformación recta de corvejones, que impedirá en muchos casos la resolución permanente del problema.

Osteoartrosis de la articulación del menudillo
El proceso patológico general de destrucción del cartílago articular es similar al explicado anteriormente en relación a los caballos de Salto. En este caso, es más frecuente observarlo en el menudillo, que, a diferencia de la articulaciones del casco y del corvejón, tiene gran movilidad. Por lo general, comienza de forma aguda, con derrame articular y dolor, posteriormente, si no se instauran las medidas adecuadas, comenzarán los cambios degenerativos. El principal motivo se cree que es el trauma continuo sobre la articulación, asociado con las largas sesiones de entrenamiento, e incrementado si se trabaja sobre malas pistas, caballos con defectos de aplomo o herrajes incorrectos. El tratamiento es similar al ya explicado, dependerá de cada caso, y en general se basa en reposo y medicaciones intraarticulares.

Lesiones en la babilla
De todas las articulaciones del caballo, la de la rodilla es la más grande y compleja, por lo que no es de extrañar que sea una causa importante de cojeras en el miembro posterior. En la rodilla de los caballos de Doma se observan alteraciones con relativa frecuencia, debido probablemente a las largas e intensas horas de entrenamiento, en las que se exige al caballo que realice mucho trabajo con sus miembros posteriores. Las lesiones más comunes derivadas del entrenamiento son inflamaciones de la articulación, especialmente del compartimento femorotibial medial y lesiones en los meniscos. El grado de claudicación es muy variable, podemos encontrar desde una cojera crónica y sutil, con localización difícil de determinar, hasta una intensa, aguda y normalmente acompañada de hinchazón evidente de la articulación. El tratamiento y pronóstico dependen del tipo de lesión, su gravedad, su localización y del grado de osteoartrosis presente.

Problemas de dorso
De gran importancia en los caballos de Doma Clásica, ya que un dorso dolorido impedirá realizar correctamente pruebas de alto nivel, en las que se exige al caballo, entre otras cosas, un alto grado de reunión y de flexibilidad, para lo que es necesario que la musculatura del dorso se encuentre relajada, algo que, como ya vimos, no se produce si existe dolor.

Los problemas de dorso en este tipo de caballos suelen ir asociados a un programa de entrenamiento excesivo o inadecuado, que, a veces, obliga al animal (especialmente a los ejemplares jóvenes) a realizar demasiado trabajo sobre una musculatura dorsal inmadura o insuficientemente preparada. De la misma forma, causan graves problemas las riendas alemanas u otro tipo de riendas auxiliares para acelerar el proceso de reunión utilizadas por unas manos inexpertas, puesto que pueden obligar a estirarse a un dorso dolorido o no preparado. Todo esto sin olvidarnos de los problemas derivados de una silla que no ajusta, un mal jinete, herrajes inadecuados, mala conformación del caballo, lesiones en otras zonas del aparato locomotor...

Un caballo con problemas en el dorso no trabajará bien, las molestias le impedirán relajar y estirar la musculatura dorsal, por lo que adoptará una posición invertida, con el dorso hundido, la cabeza levantada y los pies fuera de la masa corporal, se mostrará rígido y con el tranco acortado; esta posición antinatural producirá más dolor, que hace que cada vez se invierta más, con el consiguiente dolor. Se crea un círculo vicioso que es preciso cortar.

Al ser un problema de origen multifactorial, también hay que considerar muchos puntos de cara al tratamiento. En primer lugar, se debe intentar determinar y eliminar la causa, para ello se analizarán todos los factores mencionados (programa de entrenamiento, silla utilizada, jinete, herraje...) y se descartarán o tratarán otros problemas que causan alteraciones en el dorso de forma secundaria. El tratamiento en sí depende del tipo de lesión y su causa, existen muchas posibilidades, en general se basa en períodos de reposo y ejercicio controlado, y a veces administración de antiinflamatorios y analgésicos. Las terapias físicas y “alternativas” (acupuntura, homeopatía, fisioterapia con calor, ultrasonidos, ondas de choque, natación, masajes, osteopatía o hidroterapia) son especialmente útiles en estos procesos, siempre en manos de profesionales expertos.
Por tanto y como síntesis, no debemos olvidar que los caballos están sometidos a duras dosis de entrenamiento y que, al igual que los atletas, necesitan de constante vigilancia para prevenir cualquier dolencia que pueda mermar su rendimiento deportivo. Por esto, lo mejor es siempre prevenir y estar siempre cerca de nuestro veterinario.

         
 
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